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domingo, 23 de noviembre de 2008

Mi comunión en el Plomo

El colegio Madre de la Luz hoy
Un día uno de Enero de mil novecientos sesenta y cuatro yo hice la comunión en el Plomo.

Mi padre que estaba allí destinado y sin saber cuando íbamos a salir de allí. Llegó el capellán de la guardia civil de Almería, que todos los años celebraba la misa en algún pueblo de estos perdidos de la mano de Dios, ese año toco allí y, mi madre, que de noche nos enseñaba eso de las cuatro esquinitas tiene mi cama, hablo con el capellán y le dijo que yo tenía ya nueve años y que no había echó la comunión y que no sabía cuando nos íbamos de allí, que ella quería que yo tomara la comunión ese día. El capellán le dijo que si yo sabia rezar y ella contesto que si. Así que ese fue el día de mi comunión.

Ese día yo llevaba puesta una falda de cuadros plisada, un jersey y una chaquetita azul claro de perlé: ese fue mi vestido de comunión. Mi hermana C estaba casi recién nacida y mi hermano ya tenia cinco años. Fue una ceremonia que yo me acuerdo muy bonita. Estábamos todos los guardias, con sus hijos y los hijos del cortijero que había, la señora Josefa tenia a mi hermana en brazos. Luego habían preparado unas cosillas para comer y esa fue mi comunión.

Luego en ese año en septiembre fuimos la hija del cabo y yo a estudiar internas a Almería, a un colegio de monjas, que allí lo pasamos muy mal las dos, porque estábamos solas. El colegio se llamaba Madre de la Luz. Era como de la beneficencia. Yo tenía un pelo precioso, largo, y como allí me tenia que peinar sola pues me cortaron las trenzas. Ese fue unos de los peores días de allí.


De los muchos que pase allí. De noche había un puré malisimo pero había que comérselo. Si no te tocaban tres platos. Nuestros padres no venían muy a menudo, sólo les daban permiso cada tres meses, así que un mes venia uno y al siguiente el otro.


Bueno otro día mas un besin a todos.

viernes, 24 de octubre de 2008

Otra anécdota de mi vida en El Plomo

Esta foto de El Plomo es de www.ciudad-dormida.blogspot.com
Cuando íbamos a pescar, pues mi padre con las sardinas que cogía, o con algún pescado que era pequeño lo salaba y eso servía para ponerlo en el anzuelo. A nosotros ,como nos gustaba lo salado (y nos sigue gustando, claro ) pues nos comíamos el pescado salado que usaba mi padre para pescar.

Así que os podéis imaginar, a nosotros nos gusta lo salado lo dulce y todo. Un día yo iba a por huevos,que mi madre me había mandado como a un kilómetro, y claro pasaba por las huertas que había en mi camino, y en el trayecto me comía todo lo que había a mi paso como lechugas, zanahorias, palmitos, dátiles, algarrobas y todo lo que me encontraba.

Hoy me he enterado hablando con mi padre que la carne que le dieron no era de ternera sino de ballena así que me he quedado muy sorprendida porque yo creí que era de de ternera así que de lo que se entera una al cabo de los cincuenta y tres años jajaja.

Otra: cuando a mi padre lo destinaron a Murcia, mi hermana C. tenia como dos años y medio, y cuando vio el camión decía que ella no se montaba en ese bicho tan grande. La pobre no había visto un coche en su vida, porque allí no iba ninguno. Sólo la moto con sidecar del sargento pero de noche y ella ya estaba dormida, porque como os he dicho una vez había que ir andando para coger el autobús, y claro era una rambla y por allí no podía pasar ningún coche, sólo el de un medico que venía los veranos.
Buenos chicos/as mañana más, un saludo

martes, 21 de octubre de 2008

Las anécdotas de mi vida en el Plomo

He encontrado en internet esta foto de la cala de El Plomo
Hola de nuevo, os voy a contar el episodio de la carne.
Allí en el Plomo no había mucho para comer: si querías pescado había que irse con la caña a por él. Cuando llegamos allí en el año 1962, os podéis imaginar que eran unos años un poco chungos. Mi madre, cuando llevábamos como seis meses, compro un cerdo para criarlo y luego matarlo en diciembre y así tener por lo menos tocino, chorizos y magro para todo el año.
Un día apareció mi padre con tres latas de carne para guisar y dos tabletas de chocolate. La carne estaba a punto de caducar y el chocolate ya lo había hecho pero a nosotros nos supo a gloria.
Bueno a lo que íbamos de la anécdota: un día ya siendo mis hijos mayores pues mis padres estaban aquí en mi casa comiendo y mi padre saco la conversación que en El Plomo comíamos carne y mi madre salto como un flecha ¿carne en el plomo Paco? como diciendo desde cuándo.
Allí en pan venía cada tres días, que lo traía un niño de unos siete años montado en un burro. Cuando venia nosotros decíamos "Ya viene el niño del jerseys de rayas" porque siempre traía puesto uno. Allí aprendí a coger patatas, almendras, maíz, dátiles y muchas cosas ,claro.
Un día estábamos mis padres mi hermano y yo pescando y un mero se engancho en el anzuelo y si mi madre no tira la caña se la lleva a ella porque era muy grande.

Bueno otro día más un saludo.

domingo, 19 de octubre de 2008

Las anécdotas de mi vida en El Plomo

Mi hermano y yo en El Plomo (Almería) que es donde ahora está el Parque Nacional de Cabo de Gata
El Plomo es una calita de la provincia de Almería. Como dice en mi blog Isabel de Melilla, yo nací en Melilla y con siete años mi padre se metió en las Fuerzas Armadas y lo destinaron a esa cala que esta a veinticinco kilómetros aproximadamente de Almería. Allí llegamos mis padres, mi hermano y yo. Nosotros veníamos de una ciudad grande en relación a donde íbamos que sólo éramos siete guardias, un cabo y un cortijero, en lo alto de un monte y abajo la cala. No había luz ni agua corriente. Nosotros teníamos eso en Melilla, pero claro,poco que comer. Entonces mi padre se tuvo que buscar las habichuelas y lo vendieron todo para poder irnos.
En Melilla yo iba a un colegio de monjas y ya sabia francés con siete años, pero cuando nos fuimos a Almería no pude ir al colegio, porque estaba a siete o ocho kilómetros y había que ir por un camino por los montes. El pueblo se llama Agua Amarga, no se si alguien lo a oído nombrar, así que iba a lo mejor un día si y cientos no porque si llovía mi madre no me mandaba (como era pequeña pues le daba miedo) así que cuidaba de mi hermano, J. que yo le llevo cuatro años pues soy la mayor de todos y la madre segunda de todos. Para poder ir a Almería, nos teníamos que levantar a las cuatro de la mañana para poder coger el autobús a las siete. Un día cuando ya llevábamos un año mi madre se quedó embarazada de mi hermana C., y en unas de las revisiones en la que mi madre tuvo que ir a Almería pues íbamos todos mi padre iba andando y mi hermano montado en una aguadera y yo en otra mi madre sentada en el lomo de la burra y paramos en casa de una cortijera que nos pillaba de camino que quería que mi madre le trajera algo de la ciudad.
Mientras esperábamos que esa mujer le diera el dinero a mi padre, la burra se quedó dormida y mi madre salio despedida por la cabeza de la burra y yo dije que los catorce kilómetros que quedaban para coger el autobús yo los hacia andando y jamás me monte en un burro. De allí tengo muchas anécdotas que contar, ya contaré la anécdota de la carne que es muy buena. Creo que por hoy ya os he aburrido demasiado, perdonar por las faltas de ortografía pues el cole lo he pisado con cuarenta y ocho años que me saque la secundaria, un saludo